jueves, 6 de noviembre de 2008

CAPÍTULO DOS: "Una velada maravillosa, querida Shirley"

CAPITULO DOS: “Una velada maravillosa, querida Shirley”
Como todo el mundo sabe, Halloween es esa fiesta estadounidense, que los canadienses adoptaron porque no tenían otra cosa que hacer. Si te pones a contar, aquí hay cuatro fiestas pelás y mondás a lo largo del año, así que se sacaron de la manga esa cosa.
Y el invento consiste en que las marujas decoran sus casas con calabazas y fantasmitas colgaos de los árboles. Los niños van por las puertas diciendo: “Treat or trick?” que viene a ser algo así como: “O me das caramelos o te asusto, vieja cabrona” (bueno, eso último lo he añadido yo…jejee) Las viejecitas se gastan media pensión en vaciar las estanterías de los supers de caramelos, y los niños pillan empachos hasta que les sale azúcar por las orejas.
Bueno, pues el otro día tuve mi propio Halloween en casa, preparado con to el cariño por la Shirley. Y no es que me estuviera esperando vestida de Carmen de Mairena gótica, ni que me hubiera comprao caramelos...que va!
Todo empezó una tarde que volvía de trabajar contento y feliz. Entro en casa y después de los respectivos “How was your day? Nice! And yours? Nice too!!” me hace una pregunta trampa la tía lista, que es más lista que to. Me dice:

- ¿Qué tienes hoy para cenar?
- Un sándwich.
- ¿Sólo eso?
- Sí, tampoco quiero cenar mucho.
- ¿Y no te gustaría cenar con nosotros? Vamos a comer pasta con una salsa que preparo muy rica.
- No mujer, no te molestes.
- ¡Que va, si no es molestia! ¡Seguro que te apetece más un buen plato de pasta que un sándwich!
- ¡Pues la verdad es que sí!
- Entonces no se hable más, cenas con nosotros y así conoces a unos amigos que hemos invitado.

Lo que Shirley se traía entre manos eran algo más que unos espaguetis boloñesa! Era una velada ultra católica con sus amigos de la iglesia! Qué party! Qué marchón! Y me lo quería perder por un miserable sándwich!
¿Sabíais que Don Pimpón y Peggy se casaron y viven aquí en este pueblo? Con el tiempo han adoptado forma humana y se han hecho super amigos de Shirley! De hecho los invita a comer espaguetis!
Don Pimpón ahora es un hombre enorme con la cara redonda, una nariz gigante, los ojos saltones…le falta el sombrero de paja! Eso sí, no vestía tan colorido, una pena.
El pobre mío tenía una barriga tan grande que se sentaba a la mesa y le costaba trabajo llegar a ella! Se chocaba con su propia barriga!
Y la mujer, la Peggy, ¿qué os cuento de la Peggy? Es toa rosita con la nariz respingona y una melena rubia mu bien peinaíta. También ha engordado varios kilos en su vida marital al lado de Don Pimpón. Ya se sabe que si tienes que apartar tanta manteca colorá, luego da pereza hacer lo que viene siendo el coito.
Después de contarme que conocen a mis abueletes por la congregación de su iglesia, y que hacen miles de actividades ludico festivas, como preparar pasteles de zanahoria para los pobres (que digo yo que les vendrían mejor otras cosas no?) pues nos sentamos a la mesa.
Y allí que empieza mi Tedd a bendecir la mesa comenzando como no, por aquello de cogerse de las manos como en el corro de la patata. A mí me toca con Shirley y Don Pimpón (qué guay si me hubieran dicho cuando tenía seis años que iba a estar tan cerca de Don Pimpón).
Tedd muy en su papel de predicador de la tele, dice: “demos gracias a Dios por esta cena preparada por mi esposa con todo el cariño para nuestros amigos y agradezcamos que la paz en esta casa está siempre latente por obra y gracias de nuestro Señor, amén”.
Y ahora ¿de qué se habla en una cena ultra católica? Pues de las buenas obras que tienen previstas, de los nuevos miembros de la comunidad, de cómo llaman al limbo en otras religiones del mundo, de si el pastor llevará una túnica violeta el domingo o más bien en tonos azulados…en fin! Unas risas nos echamos…un no parar!
Frases de la cena traducidas con mi rigor lingüístico:
“Doy gracias a nuestro señor porque Mandy haya encontrado un trabajo” o la genial “Que nuestro Señor la ayude a dejar ese vicio tan pernicioso que es el tabaco”. Ay mare! Si supiera el vicio que tengo yo de ser invertío de esos! Le daba un colapso a la pobre, que se le saltarían to los botones de la faja de golpe.
Al cabo de las dos horas Shirley me vio que empezaba a dar cabezás, y me dijo que si alguien me esperaba en el messenger, que me podía bajar. Y yo le agradecí su consideración eternamente y me vine al ordenador. De vez en cuando tiene esos detalles mi Shirley.
En fin, que la vida en Paris pasa lentamente, es como conversar con la Duquesa de Alba después de una clase de aerobic.
Este finde quiero volver a Toronto, que ya tengo algunos coleguitas por allí y molaría un sucedáneo de botellón o algo que se le parezca. Ya os contaré en el tercer capítulo algo de la vida en la gran urbe! Me veo como Paco Martínez Soria en "La ciudad no es para mí" allí en mitad de la calle con la gallina y la cesta de ibéricos, gritando: "Ay mare...que Paris no es para miiii..."

miércoles, 22 de octubre de 2008

CAPÍTULO UNO: "¿Por qué quiso Dios ponerme aquí?"

Ay mare, que me he perdío!
Que he llegao a un país mu frío del norte...que esto tiene to la pinta de estar al lao del polo!
Ay que se ma olvidao echar la bufanda y las orejeras...!
Cómo no pase pronto el invierno, me parece que me da una hipotermia!
Ya se sabe, el invierno llega antes a Canadá! Aquí los almacenes tipo "corte inglés" anuncian: "por fin es invierno!" (Échate encima siete kilos de ropa)
Pues eso, que aquí estoy pasando más fresquete que Pingu en su bautizo. Perdío en un pueblo que se llama Paris, pero que no tiene nada que ver con Francia. Lejos de toda civilización y de cualquier signo de urbanidad. Lo más urbano que tienen aquí es un semáforo, yo creo que el día que llegó al pueblo hicieron una fiesta y todo, con el lema "un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la urbanidad".
Cuando en verano me dijeron que me habían seleccionado para esta oferta de prácticas en el sur de Ontario, pues me fuí to contento al google maps, y ví que estaba a una hora de Toronto, así que no me preocupé mucho porque pensé: "Bueno, pos me cojo el bus cada finde y me voy allí a hacer amiguitos"
OH! Qué desdicha la mía cuando llegué y me dijeron que no había buses ni trenes para ir a ningún sitio! Pero literal: NO HAY! Y es que si no tienes coche en este pueblucho, no eres nadie!
La primera semana me quería morir. Estuve viviendo con mis jefes y sus dos hijos hasta que encontré un matrimonio bondadoso que me alquiló un cuarto en su casa. Y qué puedo contar yo pa no parecer el más desdichao del mundo? Que íbamos a misa los domingos y que aquello era el acontecimiento de la semana? Que bendecíamos la mesa antes de comer? Que el niño chico era un hooligan? Que el niño grande era un autista? Que muchos: “How are you today, darling?” pero a la hora de la verdad pasaban de mí?
Bueno, esas son algunas de las maravillas de mi estancia en Canadá, hay más pero ya os iré contando.
Llegué el martes 30 de Octubre y fue a recogerme mi jefa a Toronto, (Jeannette se llama).
De camino yo me imaginaba que sería un pueblo normal, que 10 mil habitantes podría estar bien y que lógicamente iba a tener las cosas básicas de un pueblo de 10 mil habitantes. Entrando al pueblo ya veía que todo eran casas con sus jardines, to a lo ancho, mu bonito, pero que ni rastro de vida urbana!
Mi jefe (su marido, Aad) me recibe en la casa con un “Nice to meet you” que fue lo único que entendí. El resto de frases están confusas hasta el día de hoy. Y ya si os cuento los niños… el chico parecía el niño histérico de internet que estrellaba el teclado contra la pantalla gritando (sabéis quien os digo, no?). Bueno, pues a ese lo entendía menos todavía que al padre, casi no movía los labios al hablar, y todo lo que soltaba por la boca para mí era un contínuo: “mmmmm” Era como oir llover. Como oir a la Duquesa de Alba recién levantada con resaca mañanera.
El niño grande, que tiene 18 años era un pedazo de tío bueno mu guapetón, pero las únicas palabras que me dirigió fueron “Nice to meet you” cuando llegué. Mu, rubio, mu guapo, mu cachas, pero mu autista!
En la empresa son siete u ocho personas, que hablan un inglés...bueno, cómo decirlo...como les enseñó buenamente su padre y su madre a cada uno, osea, como oir llover de nuevo. Como la Duquesa de Alba comiendo polvorones.
La segunda noche me dijo mi jefa: “Vamos a ir a la casa de unos amigos en Brantford, que tienen a un español de intercambio, así lo conoces”. Llegamos a la casa, un pedazo de casa como las pelis americanas, con chimenea, pedazo salón, pedazo jardín, pedazo cocina, y allí había como 10 parejas de abueletes con su sonrisa de oreja a oreja bebiendo vino en copas altísimas y el chavalito este, que era un pijo de los más pijos que he visto en mi vida.
Hablaba el niño inglés que lo flipas, me decía que su padre era “business man” y su madre “lawyer”, queda más cool que decirlo en español! Of course! Me dieron ganas de decirle: mis padres son "olive recollectors!"
Bueno, pues con 15 años el niño había estado en medio mundo el cabrón. Me hablaba de ciudades que había visitado, como si fuera el que va a Albacete o a Badajoz!
Había otro niñato que se llamaba Erasmus (qué ironías tiene la vida) de las Islas Feroe! Que yo ni sabía que existían! Va el nene y me pregunta qué estudio (le digo Bellas Artes, me mira con mala cara) y cuando le pregunto yo, me dice: “Yo estudio química, económicas, teología, educación física y piano. Y sé hablar cinco idiomas”.
Mu guapo, mu rubio, mu cachas, pero qué asco de niño!
Pues eso, que esto un pueblo donde los abuelos se vienen a vivir cuando se jubilan, para pasear tranquilitos e ir a la iglesia los domingos, porque ¡ESO SI...! Que no falte la iglesia...pedazo de iglesia con sus rótulos luminosos y to! El tema del sermón de hoy: “Por qué quiso Dios ponerme aquí?”
(ESO ME PREGUNTO YO! Por qué Dios me trajo a esta mierda de pueblo!)
Sermones a las diez y las doce, con reunión cafetil posterior para contarnos lo católicos que somos todos!
Y no os olvidéis de traer dinero porque el cepillo lo pasan como en todas las iglesias del mundo entero!
Mu fuerte lo de esta gente. Pa haceros una idea de lo chico que es el pueblo, al salir de la iglesia tenían como una especie de orla, con las fotos de todas las familias con sus niños, todas mu sonrientes, mu católicas y mu perfectas! Y luego con los días he descubierto que hay más iglesias: está la presbiteriana, la católica, la baptista, la anglicana y la gospel! Qué maravilla! La juerga padreee...la alegría de la huerta! Cuánta diversión por metro cuadrado!
En serio, da miedo! A veces pienso: “bueno, allá donde fueres haz lo que vieres”, pero tioooooo…estamos tontos o que?
Menos mal que les he dicho que cada fin de semana voy a intentar viajar para conocer ciudades y eso, que si no esta gente me meten en la secta y me veo casado con una buena esposa canadiense que me proporcione tres lindos hijos a los que educar en la fe cristiana! Allí comiendo pavo con mazorcas que maíz!
El finde pasado estuve en Toronto otra vez, quedé con un chavalito mexicano que he conocido por internet y no estuvo mal, lo que pasa es que tengo que hacer más amigos, y sobre todo conocer gente que me hagan un huequecito en su casa, porque pagar hostal cada finde no mola!
En fin! Estas son las nuevas aventuras de Alex Fogg por Canadá! No pinta muy allá la cosa verdad?
En el próximo capítulo me ligo al monaguillo de la iglesia (que está mu bueno).